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Se benefician villaclareños con la rehabilitación de inmuebles

Se benefician villaclareños con la rehabilitación de inmuebles

Se benefician villaclareños con la rehabilitación de inmuebles El programa nacional para la erradicación de las cuarterías y ciudadelas registró un avance en esta provincia el pasado año, donde fueron eliminadas 18 y mejoradas otras 32, informó Juan Carlos Gómez Noboa, director de la Unidad Provincial Inversionista de la Vivienda.

Este empeño benefició a más de mil personas, que cuentan ahora con domicilios más adecuados, lo cual confirma la decisión estatal de ayudar a los más necesitados.

Para la rehabilitación de las cuarterías o ciudadelas se requiere, por lo general, de una reconstrucción total que incluye ampliación de cuartos y dotar a cada vivienda de servicio sanitario y cocina, además de pisos de losa o baldosa.

Para el acondicionamiento de esos inmuebles, que pertenecen al fondo estatal, se invirtieron más de 1 700 000 pesos, cuantía que asumió totalmente el Estado.

Gómez Noboa precisó que, después de los arreglos, a los residentes en esos lugares se les da la oportunidad, si lo desean, de realizar los trámites pertinentes para adquirir el título de propietarios de su vivienda.

Los trabajadores de la Empresa de Construcción y Mantenimiento del Poder Popular, apoyados por otras entidades, ejecutaron las obras en los diferentes municipios. Entre estos los más beneficiados fueron Santa Clara, Caibarién y Sagua la Grande.

El programa de eliminación de esas cuarterías, deterioradas durante años por falta de reparaciones y mantenimiento, continuará este año con la erradicación de otras 43, según el plan aprobado.

Como las circunstancias económicas actuales tampoco permiten eliminarlas todas de una sola vez, también se ejecuta un plan de mejoramiento, a fin de crearles a sus moradores condiciones de vida más apropiadas, en espera de la eliminación definitiva.

Más allá de esos datos sobre lo hecho y lo que se va a hacer, está ese impacto positivo en las personas beneficiadas. Solo basta pasar por esos lugares y ver sus rostros para percibir el agradecimiento porque, en verdad, la existencia les ha cambiado al tener ahora un lugar más decoroso y cómodo donde vivir.

 

Fuente: Nelson García Santos, de Juventud Rebelde

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