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Muere Tony Curtis, galán de la época dorada de Hollywood

Muere Tony Curtis, galán de la época dorada de Hollywood

Una de las estrellas que más brillo en Hollywood durante la década de 1950 apagó su luz definitivamente el miércoles por la noche.

Tony Curtis falleció víctima de un paro cardíaco en su casa de Nevada a las 21:25 hora local (04:25 del jueves, GMT). Tenía 85 años.

Un portavoz de la familia informó en la mañana del jueves que la muerte había sorprendido al actor en su cama, pacíficamente.

Nominado al Óscar por su actuación en The Defiant Ones en 1959, Curtis también compartió pantalla con Marilyn Monroe en Some Like It Hot (popularizada en español bajo el título "Con faldas y a lo loco"), un año más tarde.

Pero el emblemático galán de la época dorada de los estudios de Hollywood participó en más de 120 películas a lo largo de su carrera.

Y con su lustroso cabello negro –imitado luego por Elvis Presley- y sus pícaros ojos azules llegó a convertirse en todo un símbolo de esa gloriosa época. 

Nacido bajo el nombre de Bernard Schwartz el 3 de junio de 1925 en Nueva York, el actor creció hablando en húngaro con su padre -un sastre de origen judío- y buscándose la vida en las calles del Bronx.

Combatió en la Segunda Guerra Mundial y a su regreso a casa se inscribió en clases de actuación, teniendo como compañeros a Walter Matthau y Rod Steiger.

Su carrera en Hollywood empezó en 1949, cuando ya bajo el nombre de Tony Curtis debutó en una secuencia de baile de dos minutos, al lado de Yvonne de Carlo en la película Criss Cross.

Sus primeros papeles apostaban sobre todo a su físico, pero su actuación en Sweet Smell of Success (1957), demostró que era mucho más que sólo una cara bonita.

Ya luego vendría su aparición en The Defiant Ones donde interpretó a un racista convicto encadenado a un prisionero negro, personificado por Sidney Poitier.

Curtis, sin embargo, siempre será recordado por su aparición al lado de Marilyn Monroe y Jack Lemmon en Some Like It Hot, película que en el año 2000 fue nombrada por el American Film Institute como la más divertida de la historia de los EE.UU.

El actor también tomó parte en uno de los primeros momentos homo-eróticos de la historia de Hollywood, cuando el esclavo que interpretaba en la película Spartacus baña a su amo -personificado por Lawrence Olivier- mientras ambos conversan acerca de ostras y caracoles.

 

También supo desafiar los estereotipos con su estelarización de El estrangulador de Boston en 1968.

Televisión y pintura

Su estrella empezó a perder brillo a finales de la década de 1960, cuando también se volvió adicto a las drogas y el alcohol.

Y en la década de 1970 encontró refugio en la televisión, protagonizando varias series entre las que se destacan Vegas de Michael Mann y The Persuaders!, al lado de Sir Roger Moore.

En Some Like It Hot, Curtis aperece vestido de mujer.

Luego de recuperarse de sus adicciones, a inicios de la década de 1980, Curtis incursionó en la pintura, llegando a vender algunos de sus cuadros hasta por la suma de US$20.000.

Y después de cincuenta años en el mundo del espectáculo, Curtis reflexionó sobre su carrera en Hollywood con una mezcla de resentimiento y gratitud.

Dijo sentir que su trabajo no había sido tomado en serio por los jefes de los grandes estudios, que lo veían como "un chico guapo que resultó ser judío".

Pero tampoco él se tomaba su carrera demasiado en serio y en alguna ocasión declaró que veía el estrellato como una forma de "conseguir buenas mesas en los restaurantes, conducir autos rápidos y disfrutar del amor de montones de gente".

En total estuvo casado seis veces, una de ellas con la estrella de la película Psycho, Janet Leigh, con quien tuvo dos hijos, incluyendo a la también actriz Jamie Lee Curtis.

Lo sobreviven su última esposa, Jill Vandenberg Curtis, y seis hijos.

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